La tribu de los youtubers

 

Jose Antonio Marina a menudo cita el siguiente proverbio africano  “Para educar a un niño hace falta una tribu. ”

Estoy de acuerdo que los niños y adolescentes más que nunca necesitan educarse en la interacción más allá de sus familias, pero creo que es necesario reflexionar y debatir sobre este tema.

Los profesionales que trabajan con niños y jóvenes seguro que han detectado  hace tiempo que en muchas ocasiones chicos y chicas desde los  siete años  pasan más tiempo escuchando y viendo youtubers  que hablando con sus progenitores  y, en muchas ocasiones no existe una supervisión paterna.

Entre los youtubers más populares entre niños y adolescentes encontramos a menudo mensajes donde el youtuber  se burla  de otros por su físico o ridiculizar de forma a veces “graciosa” pero muy hiriente lo que hacen otros.   Estas conductas tienden a ser imitadas por muchos adolescentes máxime si las publican  aquellos que tienen millones de seguidores.

Cada vez nos encontramos  en las escuelas con chicos y chicas que están siendo  ciberacosadores  con la intención, en la mayoría de los casos, de hacer algo divertido como sus modelos  cibernéticos pero  no se dan cuenta de que las “bromas” mal usadas son una de las agresiones más nocivas para la víctima.  Ese “darse cuenta” sería mucho  más probable que se produjera  si los padres pueden hablaran  con los hijos sobre lo que escuchan y ven en la red.

Si la educación deja solo  en manos de la tribu pero los padres se desentienden,  se puede puede perder el control de la educación y  las consecuencias  pueden llegar a ser muy nocivas para los jóvenes y para la sociedad en su conjunto.

Toda la tribu educa pero no todo lo que se hace en la tribu es educación  

Conviene recalcar que dentro de la tribu de los youtubers existe gran variedad y no  todo es nocivo ni mucho menos.  Existen canales de youtube donde  que fomentan la cultura, la creatividad o  el desarrollo personal saludable.

A  continuación podemos ver este vídeo para saber lo que opina un youtuber  popular   del control de ciertos contenidos.

El humor de Internet es estúpido y aleatorio.

(Frase de un conocido youtuber)

Chupete digital:Un hábito muy común.

¿Que pasaría si vemos un adolescente o incluso una persona adulta con un chupete? Probablemente pensaríamos que está jugando a ser infantil o que tiene un problema serio.

Muchos dispositivos electrónicos han sustituido al chupete tradicional pero, a diferencia de este último,  los usuarios lo siguen usando hasta edades muy avanzadas.  Algunos padres han enseñado a usar los dispositivos digitales a modo de chupete.  Si el niño está nervioso le damos el móvil y se calma, si el niño no come le ponemos la tablet delante  y come. si el niño tiene una rabieta  se calma con un juego o un vídeo en el  smartphone.

 Imaginen  querer quitar el chupete tradicional a un un niño  a los  quince años.  Muchos padres de adolescentes me comentan que cuando le quieren quitar el móvil a los hijos durante un rato al día,  estos muestran síntomas de ansiedad, nerviosismo e irritabilidad, pierden el control y que no pueden dormir  si no tienen su móvil en la mesilla.  Estas reacciones se podrían asemejar a un síndrome de abstinencia,  pero son muy lógicas ¿ No les parece?

Los adultos no se libran tampoco del chupete digital.  Nos encontramos cada vez más adultos que usan los dispositivos  consultando de una forma compulsiva el whatsapp. Pongo un ejemplo reciente que ejemplifica bien esto último. Una alumna de  una clase de la autoescuela tuvo que hacer una maniobra un poco brusca y cuando miró a su profesor buscando auxilio,  percibió con asombro que este  estaba escribiendo en el whatsapp en ese momento y  ni se enteró de lo que estaba ocurriendo. EL problema no es solo el hecho descrito sino que al haberse convertido en un hábito, no es algo que sorprenda.

Retomando la pregunta del inicio ¿Tenemos un problema serio con el  chupete digital   o estamos jugando a ser infantiles…¿ O las dos cosas?

chupete digital

Si no reflexionas todo será más fácil.

Después de ver este anuncio……………….

…..he reflexionado y me parece que  es  un síntoma de la sociedad en la vivimos.

En primer lugar parece que reflexionar no es algo que valga la pena. La sociedad consumista unido a las nuevas tecnologías nos incitan a pensar que el acto de reflexionar es algo aburrido. ¿Para que vas a reflexionar si tienes la última película disponible en HD y de forma inmediata?  Parece que hablar mal ” pues ya he refllexionao”,  y no reflexionar está de moda.  (Luego dirán que la culpa del vocabulario pobre es por culpa del sistema educativo como me dijeron mis alumnas de un ciclo formativo de grado superior).

Reflexionar nos obliga a desconectarnos para conectar con nosotros. Dejar de reflexionar tiene consecuencias  para uno mismo y por consiguiente para la sociedad en general.

Si no reflexionas sobre tus emociones, te costará más  identificar  tus emociones y empatizarás peor con los demás. Si no reflexionas sobre lo que haces, será más fácil que te dejes seducir por un aparato y te lo pases muy bien a corto plazo, pero perderás el control de de tus actos. Si no reflexionas sobre  tus objetivos, será más fácil que elijas que otro decida  sobre tu futuro. Si no reflexionas sobre tu pasado y tu familia será más fácil que repitas los mismos errores que han cometido contigo.

Tu puedes elegir  no reflexionar y conseguir….. lo  que “será más fácil.”

Aún estás a tiempo.

Educación emocional.

Con la publicación de este blog quiero hacer una reflexión sobre los papeles que en no pocos centros educativos han adoptado los padres y maestros. Es muy común observar como los profesores y maestros se están convirtiendo en asesores emocionales de los alumnos y los padres se pasan horas en casa haciendo deberes con los niños y explicando contenidos académicos.
Es muy frecuente escuchar a madres y padres decir “Tenemos” un examen o “hemos” aprobado.
La preocupación por la inteligencia emocional de sus alumnos por parte del personal docente me parece un gran acierto siempre y cuando se cumplan una serie de principios que por mi experiencia veo que no siempre se cumplen:
  • Los máximos responsables de la educación emocional de los niños y jóvenes deben ser los padres. El factor clave en el aprendizaje de la inteligencia emocional se realiza a través de lo que se percibe en casa sobre todo en edades tempranas. Para ayudar al desarrollo emocional, lo primero que tenemos que hacer es trabajar con los padres y madres y procurar que exista cierta concordancia entre lo que se enseña en el aula y en casa. En no pocos casos he podido observar como los padres delegan en el colegio la formación en inteligencia emocional y los profesores y maestros se convierten en maestros emocionales “preferentes” de los alumnos. Esto puede traer consecuencias no deseadas ya que los profesores pueden cambiar creando confusión en los alumnos. Por otro lado,  padres podrían llegar a perder el control sobre la educación emocional de sus hijos.
  • Los expertos en educación académica debería ser el personal docente. Como ya he comentado los padres en muchas ocasiones hacen los deberes “con” los hijos y a veces “de” los hijos. Creo que se está fomentando poco la autonomía de los alumnos cuando se actúa de esta forma.
  • Los padres deben exigir que los profesores se formen en técnicas pedagógicas pero no deben ser los que le digan a los profesores como se deben enseñar los contenidos académicos.