Si no reflexionas todo será más fácil.

Después de ver este anuncio……………….

…..he reflexionado y me parece que  es  un síntoma de la sociedad en la vivimos.

En primer lugar parece que reflexionar no es algo que valga la pena. La sociedad consumista unido a las nuevas tecnologías nos incitan a pensar que el acto de reflexionar es algo aburrido. ¿Para que vas a reflexionar si tienes la última película disponible en HD y de forma inmediata?  Parece que hablar mal ” pues ya he refllexionao”,  y no reflexionar está de moda.  (Luego dirán que la culpa del vocabulario pobre es por culpa del sistema educativo como me dijeron mis alumnas de un ciclo formativo de grado superior).

Reflexionar nos obliga a desconectarnos para conectar con nosotros. Dejar de reflexionar tiene consecuencias  para uno mismo y por consiguiente para la sociedad en general.

Si no reflexionas sobre tus emociones, te costará más  identificar  tus emociones y empatizarás peor con los demás. Si no reflexionas sobre lo que haces, será más fácil que te dejes seducir por un aparato y te lo pases muy bien a corto plazo, pero perderás el control de de tus actos. Si no reflexionas sobre  tus objetivos, será más fácil que elijas que otro decida  sobre tu futuro. Si no reflexionas sobre tu pasado y tu familia será más fácil que repitas los mismos errores que han cometido contigo.

Tu puedes elegir  no reflexionar y conseguir….. lo  que “será más fácil.”

Aún estás a tiempo.

Educación emocional.

Con la publicación de este blog quiero hacer una reflexión sobre los papeles que en no pocos centros educativos han adoptado los padres y maestros. Es muy común observar como los profesores y maestros se están convirtiendo en asesores emocionales de los alumnos y los padres se pasan horas en casa haciendo deberes con los niños y explicando contenidos académicos.
Es muy frecuente escuchar a madres y padres decir “Tenemos” un examen o “hemos” aprobado.
La preocupación por la inteligencia emocional de sus alumnos por parte del personal docente me parece un gran acierto siempre y cuando se cumplan una serie de principios que por mi experiencia veo que no siempre se cumplen:
  • Los máximos responsables de la educación emocional de los niños y jóvenes deben ser los padres. El factor clave en el aprendizaje de la inteligencia emocional se realiza a través de lo que se percibe en casa sobre todo en edades tempranas. Para ayudar al desarrollo emocional, lo primero que tenemos que hacer es trabajar con los padres y madres y procurar que exista cierta concordancia entre lo que se enseña en el aula y en casa. En no pocos casos he podido observar como los padres delegan en el colegio la formación en inteligencia emocional y los profesores y maestros se convierten en maestros emocionales “preferentes” de los alumnos. Esto puede traer consecuencias no deseadas ya que los profesores pueden cambiar creando confusión en los alumnos. Por otro lado,  padres podrían llegar a perder el control sobre la educación emocional de sus hijos.
  • Los expertos en educación académica debería ser el personal docente. Como ya he comentado los padres en muchas ocasiones hacen los deberes “con” los hijos y a veces “de” los hijos. Creo que se está fomentando poco la autonomía de los alumnos cuando se actúa de esta forma.
  • Los padres deben exigir que los profesores se formen en técnicas pedagógicas pero no deben ser los que le digan a los profesores como se deben enseñar los contenidos académicos.